| Los sonidos muy fuertes provocan molestias
que van desde el sentimiento de desagrado y la incomodidad hasta daños
irreversibles en el sistema auditivo. La presión acústica se mide en
decibelios (dB) y los especialmente molestos son los que corresponden a los
tonos altos (dB-A). La presión del sonido se vuelve dañina a unos 75 dB-A y
dolorosa alrededor de los 120 dB-A. Puede causar la muerte cuando llega a
180 dB-A. El límite de tolerancia recomendado por la Organización Mundial de
la Salud es de 65 dB-A.
El oído necesita algo más de 16 horas de reposo para
compensar 2 horas de exposición a 100 dB (discoteca ruidosa). Los sonidos de
más de 120 dB (banda ruidosa de rock o volumen alto en los auriculares)
pueden dañar a las células sensibles al sonido del oído interno provocando
pérdidas de audición.
España es el país más ruidoso de Europa y los datos
obtenidos de 23 ciudades españolas en las que se ha realizado el mapa de
ruidos, señalan que el nivel de ruido equivalente, durante el día, está en
valores que varían de los 62 a los 73 dB.
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